El desconocido

por Maite Inglés y García de la Calera. Psicólogo Terapeuta, Coach y Mediador. Miembro del Grupo Psicología de las Artes Escénicas y Audiovisuales del COPM

Obra representada en el Teatro Español de Madrid entre el 14 de Noviembre y el 23 de Diciembre de 2025

 

               Buque Semíramis a su llegada al puerto de Barcelona, 2 de abril de 1954

Ficha artística

De: Carmen Kurtz

Dirección: Laura Garmo

Adaptación: Yolanda Pallín

Reparto

Dominica: Ángela Boix

Antonio: Toni Agustí

Madre/Médico: Elena González

Padre/Florencio: Mariano Llorente

Germán: Víctor Antona

Enrique/Dependiente: Paco Flores


Escenografía: Blanca Añón

Vestuario: Mónica Teijeiro

Iluminación: Pilar Valdelvira

Sonido y Música original: Benigno Moreno

Caracterización: Moisés Echevarría

Ayudante de dirección: Coral Ros

Ayudante de escenografía: Lidia Gómez

Ayudante de vestuario: Freya Medrano

Residente de ayudantía de dirección: Giulia De Crescenzo

Asistente artístico: Paul Alcaide

Producción: Teatro Español

…………………………

            Antonio, miembro de la burguesía catalana y abogado ejerciente en el despacho de su padre, vuelve de un campo de concentración soviético el 2 de abril de 1954. Tiene 37 años. Doce antes, en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, con sólo 25 y dos de casado con la joven Dominica, de 21, se había enrolado en la División Azul y embarcado rumbo al frente ruso. Para nuestros lectores más jóvenes, aclararemos que la División Azul la puso en marcha Serrano Suñer, cuñado de Franco y entonces ministro de Asuntos Exteriores, para ayudar a los alemanes. Tras terminar la guerra, la Unión Soviética encarceló en campos de concentración a los prisioneros extranjeros, quienes sólo comenzaron a ser liberados ya entrada la década de los 50. Antonio, exhausto, hambriento y con todo su ser impregnado de los horrores de los campos y del frío, regresa en el buque griego Semíramis. En el puerto de Barcelona, atestado de parientes de los repatriados, le espera su familia.

            Este es el comienzo de la novela “El desconocido”, de Carmen Kurtz (Barcelona 1911-1999), premio Planeta 1956, convertida ahora en 2025 en pieza teatral de homónimo nombre por mano de la dramaturga Yolanda Pallín (Madrid, 1965), quien en los últimos treinta años nos viene agradando tanto por sus adaptaciones de clásicos como Lope de Vega, como por sus propios textos. Yolanda muestra habilidad en explorar la psicología de los personajes y en “El desconocido” retrata con solvencia, casi tan bien como la Kurtz, la incomodidad, los anhelos o la sensación de lejanía emocional, de este matrimonio que se separó muy joven y que ahora, otra vez juntos, ha perdido la sintonía, no se reconocen.

            Desde el primer momento, sabemos que la historia es un trasunto de Ulises y Penélope. Por si no nos diéramos cuenta por nosotros mismos, Kurtz se encarga de encabezar cada capítulo con una certera frase de La Odisea, sobre todo de la letanía XXIII. Gracias a Dios, Pallín mantiene las mismas citas, utilizándolas para presentar el comienzo de cada acto o de ciertas escenas. La frase de Homero que más ayuda a entender la vivencia de nuestros protagonistas es “Y ella estaba callada, con el corazón sorprendido. Y al mirarlo, unas veces veía que aquel era Ulises y otras no”.

            A los lectores y espectadores de este primer cuarto del siglo XXI, 75 años después de los sucesos narrados, nos sorprende el hecho de que Antonio decidiera alejarse de su cómodo bienestar barcelonés para arrojarse al horror de una nueva contienda, tan sólo tres años después del final de la guerra civil española, en la que ya había combatido. Y nada menos que para marchar hacia el hielo ruso. Los motivos para desertar -dice el propio protagonista en algún momento- del matrimonio y de su vida, quedan lábiles a nuestros ojos. Le escuchamos decirse que el amor devoto de su esposa, cuatro años más joven que él, muy niña, se volvió empalagoso, le empachaba. También arguye que se sintió culpable por saberse a salvo en una España en paz, mientras millones de almas sufrían allende los Pirineos. Nosotros rebatimos: “pero él ya había luchado una guerra, había padecido sus efectos,…, ¿necesita aún más?”. Sus argumentos nos resuenan lejanos. Y, sin embargo, no hay duda de que Carmen Kurtz captó el espíritu de la época, ese sesgo psicológico bajo el cual meterse de lleno en una guerra era un acto glorioso de servicio en pro de un futuro mejor para la humanidad. En el siglo XXI, por el contrario, enarbolamos la idea de que la patria y el mundo están mejor servidos de otra manera. Quizás pensemos así porque hemos estudiado los ciclos de la historia guerrera de la humanidad, y porque los estragos de las contiendas internacionales se cuelan cada día en nuestros hogares a través de la televisión. Conocemos, aunque de refilón, lo que es el sufrimiento de los implicados sin necesidad de ir al campo de batalla… y no lo queremos.

            Tampoco el amor en los años cuarenta del siglo pasado era como ahora. Recomiendo para la profunda comprensión del asunto el ensayo de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925 – Madrid, 2000), “Usos amorosos de la posguerra española” (1987), obra posible gracias a la beca de investigación que la escritora recibió de la Fundación Juan March en 1984. En las décadas iniciales del franquismo, la mujer vivía en función del marido, él era su destino y su timón. La circunstancia de prescindir de él, como tuvo que hacer una Dominica aún en luna de miel, sola en España (su familia de origen residía en Hispanoamérica) y sin necesidad de ganarse el sustento o de cuidarse del hogar -al que atendía su suegra-, no tenía por qué necesariamente haber detenido su vida. Pero ella, quizás por sus pocos años – 21, dijimos-, se dejó arrastrar a una sucesión de días y años vacíos, sin propósito ni meta, sin contenido vital. Como Penélope, pero menos hacendosa que esta, esperó; y esperó amando a su marido. Conservó su amor hasta justo después de su regreso. Lo perdió de repente, la primera noche, consecuencia de no querer él hablar de los padecimientos sufridos allá lejos, y de tomar a la mujer antes de intentar siquiera reconquistar a la persona.

            Ya desde el primer momento, en el puerto, ella no le había reconocido, le parecía un desconocido. A eso se añadió el que ella nunca había entendido los motivos de la marcha de él. Todo combinado le produjo una tristeza y desgarro profundos, y se dejó caer por la grieta del vacío.

            Esta obra nos muestra cuán importante es que cada persona construya para su vida, para cada día, para cada instante, un sentido, un propósito. Sólo con sentido y con propósito podemos mantener el entusiasmo por la existencia, por nuestras relaciones, por nuestras acciones. Ya nos los prescribía el psiquiatra logopeda Viktor Frankl en su relato más emblemático, El hombre en busca de sentido (Alemania, 1946), narración de sus vivencias en campos de exterminio nazi durante la II Guerra Mundial. Antonio, nuestro protagonista, tras doce años sufridos en un campo de concentración, conoce bien, tanto como Frankl, lo imprescindible que es encontrar ese sentido y ese propósito; le dice a Dominica, comprendiendo: “Tendremos que buscarte una obligación”.

            A lo largo de la obra y de la novela, Antonio se esfuerza por recuperar a su esposa. Pero lo hace torpemente, sin realmente ponerse en la piel de ella, callando las palabras que piensa, sin hablar de lo sucedido en Rusia; sin darse cuenta de que esas palabras serían las sanadoras para la relación.

            En el último cuarto de representación sucede algo que, en ese momento, me pareció un añadido de la adaptación actual: el innombrado intento de suicidio de uno de los personajes. Al leer luego la novela constaté, sin embargo, que ese episodio estaba ya ahí, patente pero igualmente innombrado. Hasta hace muy pocos años, existía una imposición social tácita de no mencionar la palabra “suicidio”, quién sabe si como un talismán para conjurar el que no apareciera. Pude comprobar el tabú en 2019 cuando, en un taller de dramaturgia dirigido por Elena Belmonte (Alcázar de San, 1958), escribí una pieza corta con el suicidio como tema, no nombrándolo durante la obra para aumentar la tensión dramática y mencionándolo abiertamente sólo al final, enlazando el hacerlo con una necesidad intrínseca de la trama. Ante mi atrevimiento recibí, de otros participantes en el taller, comentarios de horror por haberlo nombrado. Como psicóloga, yo defendía ya entonces la necesidad de hablar de ello, porque si la sociedad no habla, las personas con pensamientos suicidas tampoco lo hacen, y luego, ya tarde, nos sorprendemos de que hayan tirado por esa vía. La sociedad ha de mirar al suicidio cara a cara para, así, quizás poder rescatar a muchas personas de sus ideas o tentativas.

            El final de la pieza queda abierto, cosa poco habitual hasta la generación del 50; algo más abierto incluso en la versión actual de Pallín. Ni la novela ni la obra son piezas de campo de concentración. Kurtz apenas nos cuenta los sufrimientos allí vividos, asunto que conocía muy de cerca pues su esposo, Pierre Kurtz, estuvo encerrado dos años en uno francés durante la II Guerra Mundial. De las penurias, la novelista nos relata sólo el atisbo imprescindible para que entendamos, para que seamos capaces de meternos en el alma de los personajes.

            La adaptación es elogiable, pues se atiene férreamente a la estructura y contenido de la novela. Incluso ofrece los mismos flashbacks que ésta y el combinar en un mismo parlamento la palabra dicha y la palabra pensada, sin que el espectador deje de distinguir en ningún momento cuál es cual. En el drama teatral, también como en la narración de 1956, reconstruimos la historia poco a poco. Sin embargo, no es hasta después de leer la novela cuando entendemos plenamente las tribulaciones de esta pareja. Por cierto, para mí uno de los éxitos de Pallín con esta pieza ha sido precisamente el urgirme a completar mi visión de la historia con la ulterior lectura del original.

            La dirección corrió a cargo de Laura Garmo (Madrid, 1982), directora novedosa para nosotros a pesar de su ya longeva trayectoria. Me gustaría hablar de cuatro elementos del montaje que considero resaltaron, la mayoría para bien: espacio escénico y escenografía, ritmo e iluminación.

            El espacio escénico está configurado con intuición y consigue que el espectador vea el puerto de Barcelona, la casona familiar, el jardín, la tasca de uno de los personajes, el dormitorio,… La escenografía, sencilla, apoya esta configuración escénica a base de paredes y casitas que se van desplazando para conformar los sucesivos espacios, y se mueven por el escenario de la mano de los actores con una elegancia casi mágica.

            Respecto del ritmo de la representación, este se mantuvo ágil en todo momento. Sin embargo, mi acompañante y yo expresamos a la salida opiniones distintas respecto del ritmo de las numerosas transiciones y cambios de escenario. Para mí, el ritmo fue perfecto y las transiciones duraban los segundos precisos para que el espectador terminara de reposar y saborear la escena inmediatamente anterior. Para mi acompañante, sin embargo, los numerosos desplazamientos enlentecieron el ritmo hasta -según dijo- rozar el aburrimiento.

            Si algún pero le achaco a la representación fue la escasísima iluminación. Sin ninguna duda, la penumbra no casaba con lo que se quería contar (en la novela intuimos luminosidad a raudales) y perjudicaba la comodidad e implicación del espectador.

IV edición Experto/a en Psicología Audiovisual y Escénica

¡ÚLTIMA SEMANA PARA LA MATRICULACIÓN. NO TE QUEDES SIN PLAZA!

Cada vez es más habitual que profesionales del ámbito escénico y audiovisual (creadores, intérpretes, directores de equipos artísticos y docentes de actividades artísticas), se apoyen en los conocimientos y profesionales de la Psicología para crear historias, personajes y puestas en escena interesantes y verosímiles que puedan captar el interés de los espectadores. Por otra parte, los propios artistas escénicos, a menudo, solicitan apoyo psicológico individual, para gestionar mejor las exigencias de la vida artística tanto a nivel personal como profesional.
Desde la Psicología existe también un interés creciente por incluir herramientas artísticas como complemento y apoyo a nuestro trabajo diario.
Por todo ello, consideramos necesaria una formación especializada en el área de la “Psicología Audiovisual y Escénica”, para dotar a los psicólogos y a las psicólogas que deseen trabajar en este ámbito, de herramientas y conocimientos específicos adaptados a las peculiaridades del medio artístico, al igual que se ha hecho en otras disciplinas como el deporte.

Contenidos:

Módulo 1: Introducción

Recorrido histórico de la Filosofía y la Psicología en relación con el ámbito artístico. El cine y el audiovisual en nuestros días. Qué es la Psicología audiovisual y escénica. Creatividad y cerebro creativo. La Psicología del artista.

Módulo 2: Cine y Psicología

FechTema 1. Nociones básicas de cine. La realización de una película: estructura, fases, procesos. Los profesionales y sus funciones: actores, directores, productores, guionistas, directores de casting. Géneros cinematográficos. Ficción y realidad. Las series.
Tema 2. Asesoramiento psicológico a guionistas y escritores: La psicología en la construcción del relato y los personajes. El estrés del creador.
Experiencias profesionales e interdisciplinares. Prácticas grupales e individuales.
Tema 3. La Psicología en la dirección cinematográfica: la personalidad del director, el manejo de la crítica, La psicología aplicada a la dirección de actores.
Tema 4. El actor frente a la cámara: Apoyo psicológico y trabajo personal con el actor de cine. Asesoramiento en construcción de personajes y preparación de castings.
Tema 5. La Psicología del espectador. Usos del audiovisual para el ejercicio de la psicología. Casos prácticos, Experiencias. Talleres de creatividad, de actuación y dirección.

Módulo 3. Teatro y Psicología

Tema 1. Introducción
Tema 2. Psicología como herramienta para el teatro
1. La vulnerabilidad del actor: escuelas de actuación y procesos de aprendizaje. Vulnerabilidad personal y factores de riesgo. Desarrollo de la carrera profesional.
2. Psicología y actuación: áreas de intervención con el actor. Rendimiento en el escenario. Construcción de personajes Preparación de pruebas y castings Actores niños y adolescentes. Intervención clínica/ psicoterapéutica.
3. Asesoramiento psicológico: performance, directores de escena, dramaturgos, investigadores teatrales.
4. Perfil del asesor psicológico en teatro y actuación.
Tema 3. El teatro en la Psicología.
1. Herramientas teatrales durante el proceso terapéutico.
2. Escuelas de psicoterapia que utilizan el juego dramático: similitudes y diferencias.
3. Beneficios del teatro, actividades y temáticas de intervención para el ejercicio de la psicología.
4. Experiencias interdisciplinares: lecturas, vídeos, trabajos en grupo.

Módulo 4. Danza y Psicología

Tema 1. Fuentes comunes entre las Artes y la Psicología.
Tema 2. Danzar la vida: Conceptos iniciales y primeras temáticas. El ritual, emociones y movimiento, comunicación sin palabras, pensamiento y danza.
Tema 3. La Danza: Historia y evolución. Estilos de danza y profesionales. Prácticas: visionado de piezas, danzas distintas, testimonios de procesos.
Tema 4. Psicología y Danza. Atención al colectivo artístico.
1. Evolución del cuerpo, el movimiento y el arte en terapia.
2. Asesoramiento específico a coreógrafos, dramaturgos y directores.
3. La intervención con el intérprete o el elenco en grupo.
4. Técnicas y aplicaciones: Focusing, meditación y Mindfulness en movimiento, bioenergética.
5. Prácticas: experiencias profesionales y ejercicios vivenciales.

Tema 5. El bailarín. Necesidades generales y específicas. Conceptos clave y herramientas de trabajo tanto preventivas como terapéuticas.
1. El desarrollo de competencias personales y profesionales.
2. Investigaciones en torno a la danza y profesionalización del PAE en este ámbito.
3. Prácticas: La exposición, vídeos, experiencias, obras, presentación de cada uno en danza.

Tema 6. Danza y Psicología. Aportaciones de la danza para la psicología clínica, comunitaria, educativa y organizacional.
1. Primeras propuestas y evolución de movimiento y bienestar.
2. Técnicas y aplicaciones: danzaterapia, DMT, Movimiento auténtico, danza inclusiva.
3. Prácticas: experiencias profesionales, ejercicios vivenciales. Experiencias interdisciplinares. Lecturas, videos, trabajos en grupo.

Módulo 5. Musicoterapia. Conclusiones y trabajos.
1. Introducción a la musicoterapia
2. Introducción a la musicoterapia escénica
3. Experiencias
4. Revisión de ejercicios personales, puesta en común grupal

Fechas:

13-14 de febrero; 13-14 de marzo; 27-28 de marzo; 17-18 de abril; 8-9 de mayo; 22-23 de mayo; 19-20 de junio*

El curso se realizará en fines de semana. Se impartirá los viernes de 10:00h a 14:00h y de 16:00h a 20:30h, y los sábados de 10:00h a 14:00h.
*Sábado 20 de junio habrá clase también de 16.00 a 20.00 h.

Para las personas que elijan la modalidad online, días antes del inicio de la actividad formativa, recibirán un correo electrónico de bienvenida donde se detalla la estructura del curso y los datos de acceso a las clases en directo.
Si no reciben el mensaje, revisen por favor la bandeja de correo no deseado. Para cualquier tipo de dificultad, puede ponerse en contacto con el Departamento de Formación en mailto:formacion.online@cop.es o en este enlace.

 

 

Lectura psicológica de “Te protegerán mis alas”

 

11-10-2025. Lecina Fernández. Psicóloga Clínica. Analista y Asesora Audiovisual. Miembro fundador de Psicoartaes.

Te protegerán mis alas es una película, cuya atmósfera tiene un gran peso por la naturalidad del paisaje y escenarios reales. Y a su vez, ese gran peso se vuelve volátil, ingrávido, porque la verdadera protagonista no es la atmósfera tan conseguida, es el alma de las personas, un alma abierta a dar y recibir amor.

Te protegerán mis alas es la historia basada en un hecho real de un niño huérfano llamado Wentinam y su destino. Pero también es la historia de cómo un alma grande ayuda a cambiar destinos de niños, de adultos y de tantas personas. Vemos cómo pequeños gestos como una sonrisa, dar un trozo de pan o invitar a jugar a futbol con una pelota de trapo, pueden cambiar la mirada de un niño hacia el mundo y hacia sí mismo, porque los niños acaban haciendo y siendo lo que ven.

Wentinam ve y vive dos tipos de comportamiento y vida. El primero, oscuro y el segundo lleno de luz. Sabemos que cuando una persona ha visto tanta oscuridad, violencia, egoísmo, rechazo, dolor, pobreza y soledad, es difícil creer en la luz. Si en esa situación le regalan una sonrisa o le prestan ayuda, la primera reacción es rechazarla. Y eso le ocurre a Wentinam, hasta que poco a poco acepta el amor que le dan.

Desde la Psicología sabemos que un niño que se siente amado crece con más seguridad en sí mismo. También sabemos que el amor y la solidaridad ayuda al desarrollo de las personas y a su salud bio-psico-social. Muchos de los protagonistas de esta historia son héroes anónimos, con comportamientos llenos de luz, conductas de entrega, de ayuda desinteresada, de valentía, de esfuerzo, de bondad. La fuerza que tienen estos niños con los que se encuentra Wentinam, no se basa en la violencia ni las supersticiones, como había aprendido Wentinam hasta entonces, su fuerza la adquieren al “hacer deporte, rezar y leer” dicen ellos mismos. Y con ella aprenden una nueva forma de vivir.

Desde aquí animo a ver Te protegerán mis alas. Como herramienta psicológica puede ayudar a entender situaciones que viven los personajes de esta historia y también de nuestra propia vida psicológica y espiritual. Ayuda a reflexionar sobre la importancia de:

  • Cuerpo, mente y espíritu. En esta historia se ve la importancia de cuidar estas tres áreas que componen la esencia de las personas. Vivimos en una época que ha dado mucho peso a lo material, al hedonismo, al yoísmo. Esto ha ido creando un vacío espiritual. Esa sensación de vacío se ve reflejada en el malestar, insatisfacción y en problemas de salud mental. Pero en estos últimos meses han surgido películas como Sirat, Solo Javier, Los Domingos, o el álbum de Rosalía, que desde diferentes puntos de vista, ponen el foco en lo no material, en la esencia de valores, virtudes, y necesidad espiritual que tiene el ser humano.
  • Acciones de la vida cotidiana. Es importante darse cuenta de que toda conducta que hacemos, por pequeña que sea, provoca una reacción cognitiva, emocional y social en nuestro interior y en las personas de nuestro entorno. En Te protegerán mis alas vemos esa acción y efecto en los personajes.
  • Las creencias. Esta película ayuda a reflexionar en cómo afectan a las personas y a su relación con el otro, el peso que uno mismo o los demás dan a las creencias. Por ejemplo, el creer que Wentinam es un niño maldito. O en positivo, el efecto Pigmalión.
  • La educación en la infancia y en la adolescencia. La educación es esencial para Ser y Elegir Ser.
  • La Fé. Muestra lo fácil y común que son las dudas respecto a tener fe en Dios o en las personas y que no hay que paralizarse o echar marcha atrás por ello.
  • El amor. Está presente todo el tiempo en esta historia. El amor a las personas, a la vida, y en concreto el amor en las familias no biológicas. El amor une tanto o más que la consanguineidad. Es muy importante porque hay gran diversidad de familias.
  • El perdón. Tan valorado hoy por la Psicología. Muestra una guía del proceso del perdón en los comportamientos de los protagonistas.
  • La importancia del amor y la solidaridad. El individuo y la comunidad. Este mensaje también lo hemos visto este año en la película SIRAT.
  • La resiliencia. El malestar que sentimos hacia las dificultades y las frustraciones y ejemplos de cómo afrontarnos a ellas para seguir siendo nosotros mismos, y crecer.
  • La importancia del valor psicológico y espiritual de la ilusión. Por ejemplo, la ilusión por construir el hogar de los niños. Y cómo la ilusión, en el proceso de convertirse en realidad, se encuentra con obstáculos externos materiales o de actitud de personas cercanas, por ejemplo, la del compañero que ante esta ilusión responde que a veces no hay sitio para Quijotes.

Todos estos comportamientos están estudiados por la Psicología. Las personas, entre otras cosas, somos lo que hacemos y Te protegerán mis alas muestra a través de una historia real, el alma de las personas, la posibilidad y libertad de elegir qué quieres hacer y cómo quieres ser. Gracias Antonio Cuadri y felicidades por los premios que está recibiendo la película.

Te protegerán mis alas. 2025. Dirección Antonio Cuadri. Guión: Claudo Crespo, Antonio Cuadri, Pedro Delgado, Isabel de Azcarraga. Novela José Miguel Núñez. Intérpretes: Ibrahima Kone, Nacho López, Alejo Sauras, Daniel Ortiz, …  Fotografía: Jorge L. Rodriguez AzogueM. Música: Jesús Calderon Compañías: Ulises Producciones, Odeon Media Entertainment. País: España. Duración: 107 min. Género: Drama. África. Infancia. Espíritu.

 

 

 

 

 

 

CURSO DE EXPERTO EN PSICOLOGÍA AUDIOVISUAL Y ESCÉNICA III EDICIÓN

Estamos muy contentos de anunciar una nueva edición, esta vez ya la tercera, de nuestro Curso de Experto en Psicología Audiovisual y Escénica. Este curso dará comienzo el próximo viernes 21 de febrero de 2025. La modalidad será, en la medida de lo recomendable, presencial, aunque también se podrá realizar de manera online. Se llevará a cabo en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Este curso nació con la principal pretensión de profesionalizar la figura del psicólogo audiovisual y escénico, que es uno de los objetivos más importantes que tenemos dentro de nuestro grupo de trabajo. Por ello, este curso nos ayuda a conocer en profundidad y de manera profesional en qué consisten las tres ramas más importantes de estas artes: el cine, el teatro y la danza. Se hablará de diferentes contextos y funciones de esta rama que combina el arte y la psicología: el asesoramiento psicológico en la creación de proyectos cinematográficos, el uso terapéutico del cine, el uso del teatro como herramienta psicológica, o la intervención psicológica a partir del uso de la danza.

Como siempre, y desde la definición que aportamos de lo que es la psicología audiovisual y escénica, este curso también atiende a las dos ramas de trabajo de esta disciplina: de qué manera la psicología puede utilizarse en la creación y desarrollo de proyectos artísticos, y, por otro lado, de qué forma estas disciplinas artísticas también aportan al ejercicio de la psicología.

Creemos que este curso es una gran oportunidad para poder acercarse a este campo tan bonito, pero aún no tan conocido, de la psicología. ¡Estaremos encantados de que os podáis formar con nosotros!

Os dejamos en este post el programa del curso y también os dejamos aquí el link en el que podréis encontrar toda la información del curso y realizar la inscripción: Información e Inscripción

No dudéis en consultarnos para cualquier duda o pregunta.

ANÁLISIS PSICOLÓGICO de “EL PATO Y LA MUERTE” y la SOLEDAD

Cuidado con la soledad que muestra, pero no cuenta, esta historia.

Lecina Fernández. Psicóloga Clínica. Miembro de Psicoartaes del COPM

Hablar de la muerte es difícil a cualquier edad, entre otras cosas, porque nadie sabe qué es estar muerto ni qué ocurre al morir. Cuando se habla de la muerte las preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? no tienen respuestas. Podemos imaginarlas desde nuestra cultura, nuestras creencias, nuestra historia de aprendizaje de la realidad o de la ficción que hemos conocido. Por ejemplo, en La Odisea, Ulises viaja al Hades o en La Divina Comedia Dante visita el infierno, el purgatorio y el paraíso. En el cine películas como “El séptimo sello” de Ingmar Bergman (1957) o “Comienza el espectáculo” de Bob Fosse (1979) hablan de la muerte. 

En el cortometraje “El pato y la muerte”, la muerte también es un personaje en la vida. El pato le pregunta ¿Qué es? ¿Qué pasa? ¿Dónde vas cuándo mueres? y ésta no tiene respuestas concretas. Queda claro que la muerte es una compañía desde que nacemos y que forma parte de la vida. Esto es cierto, PERO cuidado. Vemos al pato solo, no sabemos si es una soledad deseada o no deseada. Está solo en su medio natural, sin familia que le quiera y arrope, sin amigos con quien compartir juegos y alegría. Vive en una inmensa soledad cada día, desde que sale el sol hasta que se ocultan las estrellas. Y de pronto se encuentra con el personaje de la muerte, que poco a poco se convierte en una amiga incondicional, disfruta de su compañía día y noche, la abraza y se queda con ella. El niño aprende esa historia, esa posibilidad. 

La muerte es un tópico recurrente en los libros de Erlbruch. El pato, la Muerte y el Tulipán (2008) está protagonizado por un pato que se hace amigo de la Muerte. Hoy en día uno de los problemas más graves en nuestra sociedad es la soledad no deseada, y según las estadísticas recientes la sufren más los adolescentes que las personas mayores[i]. A ello se añade la depresión, la baja tolerancia a la frustración, … y el aumento de la incidencia del suicidio en los últimos años. ¿Puede resultar este cuento un aprendizaje de flirtear con la muerte? ¿De ver la muerte como una salida ante la ausencia de amigos o conflicto con compañeros? ¿Ante no sentirse escuchado y arropado? Y llegado el momento, en la infancia, pubertad o adolescencia, se encuentre solo, recuerde a la muerte como una amiga que “le sonrió con dulzura”, que “resulta simpática, incluso más que simpática” –como piensa el pato con la voz en off del narrador– y fantasee acercarse a ella, abrazarla y dejarse llevar por ella, con ese final flotando en las aguas del río con un tulipán sobre el pecho, evocando el romanticismo de la imagen de Ofelia. Sin ver el impacto que causa la muerte en la persona y en sus seres queridos. 

Cuento, imágenes, color, todo es sencillo, agradable, no despierta temor ni dolor. Por eso puede ser un arma de doble filo en la sociedad que vivimos. Desde la Psicología sabemos que no todos los niños perciben, interpretan ni concluyen lo mismo, depende de su desarrollo evolutivo, cognitivo, emocional; depende de la cultura en la que crece; depende de las circunstancias que vive. Es necesario que el adulto (padre, madre, educadores, profesionales de la Psicología) tenga en cuenta las características del niño, tenga clara la reflexión que quiere transmitirle sobre la muerte y la vida, y lea o vea este vídeo con ellos para encauzar el objetivo elegido, pero también es necesario que vea el riesgo que supone que el niño aprenda a ver a la muerte “más que simpática”, mejor amiga y mejor opción que la realidad que vive, que le anime a abrazarla y dejarse llevar por ella,  en una sociedad en la que la soledad no deseada, la depresión y el suicidio cada vez está más presente.

La Psicología ayuda a estar atentos, a hacer el análisisde las historias que leen y ven las personas y a prevenir.


[i] Jornada “La soledad no deseada”. Colegio de la Psicología de Madrid. Enero 2024.