El desconocido

por Maite Inglés y García de la Calera. Psicólogo Terapeuta, Coach y Mediador. Miembro del Grupo Psicología de las Artes Escénicas y Audiovisuales del COPM

Obra representada en el Teatro Español de Madrid entre el 14 de Noviembre y el 23 de Diciembre de 2025

 

               Buque Semíramis a su llegada al puerto de Barcelona, 2 de abril de 1954

Ficha artística

De: Carmen Kurtz

Dirección: Laura Garmo

Adaptación: Yolanda Pallín

Reparto

Dominica: Ángela Boix

Antonio: Toni Agustí

Madre/Médico: Elena González

Padre/Florencio: Mariano Llorente

Germán: Víctor Antona

Enrique/Dependiente: Paco Flores


Escenografía: Blanca Añón

Vestuario: Mónica Teijeiro

Iluminación: Pilar Valdelvira

Sonido y Música original: Benigno Moreno

Caracterización: Moisés Echevarría

Ayudante de dirección: Coral Ros

Ayudante de escenografía: Lidia Gómez

Ayudante de vestuario: Freya Medrano

Residente de ayudantía de dirección: Giulia De Crescenzo

Asistente artístico: Paul Alcaide

Producción: Teatro Español

…………………………

            Antonio, miembro de la burguesía catalana y abogado ejerciente en el despacho de su padre, vuelve de un campo de concentración soviético el 2 de abril de 1954. Tiene 37 años. Doce antes, en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, con sólo 25 y dos de casado con la joven Dominica, de 21, se había enrolado en la División Azul y embarcado rumbo al frente ruso. Para nuestros lectores más jóvenes, aclararemos que la División Azul la puso en marcha Serrano Suñer, cuñado de Franco y entonces ministro de Asuntos Exteriores, para ayudar a los alemanes. Tras terminar la guerra, la Unión Soviética encarceló en campos de concentración a los prisioneros extranjeros, quienes sólo comenzaron a ser liberados ya entrada la década de los 50. Antonio, exhausto, hambriento y con todo su ser impregnado de los horrores de los campos y del frío, regresa en el buque griego Semíramis. En el puerto de Barcelona, atestado de parientes de los repatriados, le espera su familia.

            Este es el comienzo de la novela “El desconocido”, de Carmen Kurtz (Barcelona 1911-1999), premio Planeta 1956, convertida ahora en 2025 en pieza teatral de homónimo nombre por mano de la dramaturga Yolanda Pallín (Madrid, 1965), quien en los últimos treinta años nos viene agradando tanto por sus adaptaciones de clásicos como Lope de Vega, como por sus propios textos. Yolanda muestra habilidad en explorar la psicología de los personajes y en “El desconocido” retrata con solvencia, casi tan bien como la Kurtz, la incomodidad, los anhelos o la sensación de lejanía emocional, de este matrimonio que se separó muy joven y que ahora, otra vez juntos, ha perdido la sintonía, no se reconocen.

            Desde el primer momento, sabemos que la historia es un trasunto de Ulises y Penélope. Por si no nos diéramos cuenta por nosotros mismos, Kurtz se encarga de encabezar cada capítulo con una certera frase de La Odisea, sobre todo de la letanía XXIII. Gracias a Dios, Pallín mantiene las mismas citas, utilizándolas para presentar el comienzo de cada acto o de ciertas escenas. La frase de Homero que más ayuda a entender la vivencia de nuestros protagonistas es “Y ella estaba callada, con el corazón sorprendido. Y al mirarlo, unas veces veía que aquel era Ulises y otras no”.

            A los lectores y espectadores de este primer cuarto del siglo XXI, 75 años después de los sucesos narrados, nos sorprende el hecho de que Antonio decidiera alejarse de su cómodo bienestar barcelonés para arrojarse al horror de una nueva contienda, tan sólo tres años después del final de la guerra civil española, en la que ya había combatido. Y nada menos que para marchar hacia el hielo ruso. Los motivos para desertar -dice el propio protagonista en algún momento- del matrimonio y de su vida, quedan lábiles a nuestros ojos. Le escuchamos decirse que el amor devoto de su esposa, cuatro años más joven que él, muy niña, se volvió empalagoso, le empachaba. También arguye que se sintió culpable por saberse a salvo en una España en paz, mientras millones de almas sufrían allende los Pirineos. Nosotros rebatimos: “pero él ya había luchado una guerra, había padecido sus efectos,…, ¿necesita aún más?”. Sus argumentos nos resuenan lejanos. Y, sin embargo, no hay duda de que Carmen Kurtz captó el espíritu de la época, ese sesgo psicológico bajo el cual meterse de lleno en una guerra era un acto glorioso de servicio en pro de un futuro mejor para la humanidad. En el siglo XXI, por el contrario, enarbolamos la idea de que la patria y el mundo están mejor servidos de otra manera. Quizás pensemos así porque hemos estudiado los ciclos de la historia guerrera de la humanidad, y porque los estragos de las contiendas internacionales se cuelan cada día en nuestros hogares a través de la televisión. Conocemos, aunque de refilón, lo que es el sufrimiento de los implicados sin necesidad de ir al campo de batalla… y no lo queremos.

            Tampoco el amor en los años cuarenta del siglo pasado era como ahora. Recomiendo para la profunda comprensión del asunto el ensayo de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925 – Madrid, 2000), “Usos amorosos de la posguerra española” (1987), obra posible gracias a la beca de investigación que la escritora recibió de la Fundación Juan March en 1984. En las décadas iniciales del franquismo, la mujer vivía en función del marido, él era su destino y su timón. La circunstancia de prescindir de él, como tuvo que hacer una Dominica aún en luna de miel, sola en España (su familia de origen residía en Hispanoamérica) y sin necesidad de ganarse el sustento o de cuidarse del hogar -al que atendía su suegra-, no tenía por qué necesariamente haber detenido su vida. Pero ella, quizás por sus pocos años – 21, dijimos-, se dejó arrastrar a una sucesión de días y años vacíos, sin propósito ni meta, sin contenido vital. Como Penélope, pero menos hacendosa que esta, esperó; y esperó amando a su marido. Conservó su amor hasta justo después de su regreso. Lo perdió de repente, la primera noche, consecuencia de no querer él hablar de los padecimientos sufridos allá lejos, y de tomar a la mujer antes de intentar siquiera reconquistar a la persona.

            Ya desde el primer momento, en el puerto, ella no le había reconocido, le parecía un desconocido. A eso se añadió el que ella nunca había entendido los motivos de la marcha de él. Todo combinado le produjo una tristeza y desgarro profundos, y se dejó caer por la grieta del vacío.

            Esta obra nos muestra cuán importante es que cada persona construya para su vida, para cada día, para cada instante, un sentido, un propósito. Sólo con sentido y con propósito podemos mantener el entusiasmo por la existencia, por nuestras relaciones, por nuestras acciones. Ya nos los prescribía el psiquiatra logopeda Viktor Frankl en su relato más emblemático, El hombre en busca de sentido (Alemania, 1946), narración de sus vivencias en campos de exterminio nazi durante la II Guerra Mundial. Antonio, nuestro protagonista, tras doce años sufridos en un campo de concentración, conoce bien, tanto como Frankl, lo imprescindible que es encontrar ese sentido y ese propósito; le dice a Dominica, comprendiendo: “Tendremos que buscarte una obligación”.

            A lo largo de la obra y de la novela, Antonio se esfuerza por recuperar a su esposa. Pero lo hace torpemente, sin realmente ponerse en la piel de ella, callando las palabras que piensa, sin hablar de lo sucedido en Rusia; sin darse cuenta de que esas palabras serían las sanadoras para la relación.

            En el último cuarto de representación sucede algo que, en ese momento, me pareció un añadido de la adaptación actual: el innombrado intento de suicidio de uno de los personajes. Al leer luego la novela constaté, sin embargo, que ese episodio estaba ya ahí, patente pero igualmente innombrado. Hasta hace muy pocos años, existía una imposición social tácita de no mencionar la palabra “suicidio”, quién sabe si como un talismán para conjurar el que no apareciera. Pude comprobar el tabú en 2019 cuando, en un taller de dramaturgia dirigido por Elena Belmonte (Alcázar de San, 1958), escribí una pieza corta con el suicidio como tema, no nombrándolo durante la obra para aumentar la tensión dramática y mencionándolo abiertamente sólo al final, enlazando el hacerlo con una necesidad intrínseca de la trama. Ante mi atrevimiento recibí, de otros participantes en el taller, comentarios de horror por haberlo nombrado. Como psicóloga, yo defendía ya entonces la necesidad de hablar de ello, porque si la sociedad no habla, las personas con pensamientos suicidas tampoco lo hacen, y luego, ya tarde, nos sorprendemos de que hayan tirado por esa vía. La sociedad ha de mirar al suicidio cara a cara para, así, quizás poder rescatar a muchas personas de sus ideas o tentativas.

            El final de la pieza queda abierto, cosa poco habitual hasta la generación del 50; algo más abierto incluso en la versión actual de Pallín. Ni la novela ni la obra son piezas de campo de concentración. Kurtz apenas nos cuenta los sufrimientos allí vividos, asunto que conocía muy de cerca pues su esposo, Pierre Kurtz, estuvo encerrado dos años en uno francés durante la II Guerra Mundial. De las penurias, la novelista nos relata sólo el atisbo imprescindible para que entendamos, para que seamos capaces de meternos en el alma de los personajes.

            La adaptación es elogiable, pues se atiene férreamente a la estructura y contenido de la novela. Incluso ofrece los mismos flashbacks que ésta y el combinar en un mismo parlamento la palabra dicha y la palabra pensada, sin que el espectador deje de distinguir en ningún momento cuál es cual. En el drama teatral, también como en la narración de 1956, reconstruimos la historia poco a poco. Sin embargo, no es hasta después de leer la novela cuando entendemos plenamente las tribulaciones de esta pareja. Por cierto, para mí uno de los éxitos de Pallín con esta pieza ha sido precisamente el urgirme a completar mi visión de la historia con la ulterior lectura del original.

            La dirección corrió a cargo de Laura Garmo (Madrid, 1982), directora novedosa para nosotros a pesar de su ya longeva trayectoria. Me gustaría hablar de cuatro elementos del montaje que considero resaltaron, la mayoría para bien: espacio escénico y escenografía, ritmo e iluminación.

            El espacio escénico está configurado con intuición y consigue que el espectador vea el puerto de Barcelona, la casona familiar, el jardín, la tasca de uno de los personajes, el dormitorio,… La escenografía, sencilla, apoya esta configuración escénica a base de paredes y casitas que se van desplazando para conformar los sucesivos espacios, y se mueven por el escenario de la mano de los actores con una elegancia casi mágica.

            Respecto del ritmo de la representación, este se mantuvo ágil en todo momento. Sin embargo, mi acompañante y yo expresamos a la salida opiniones distintas respecto del ritmo de las numerosas transiciones y cambios de escenario. Para mí, el ritmo fue perfecto y las transiciones duraban los segundos precisos para que el espectador terminara de reposar y saborear la escena inmediatamente anterior. Para mi acompañante, sin embargo, los numerosos desplazamientos enlentecieron el ritmo hasta -según dijo- rozar el aburrimiento.

            Si algún pero le achaco a la representación fue la escasísima iluminación. Sin ninguna duda, la penumbra no casaba con lo que se quería contar (en la novela intuimos luminosidad a raudales) y perjudicaba la comodidad e implicación del espectador.

IV edición Experto/a en Psicología Audiovisual y Escénica

¡ÚLTIMA SEMANA PARA LA MATRICULACIÓN. NO TE QUEDES SIN PLAZA!

Cada vez es más habitual que profesionales del ámbito escénico y audiovisual (creadores, intérpretes, directores de equipos artísticos y docentes de actividades artísticas), se apoyen en los conocimientos y profesionales de la Psicología para crear historias, personajes y puestas en escena interesantes y verosímiles que puedan captar el interés de los espectadores. Por otra parte, los propios artistas escénicos, a menudo, solicitan apoyo psicológico individual, para gestionar mejor las exigencias de la vida artística tanto a nivel personal como profesional.
Desde la Psicología existe también un interés creciente por incluir herramientas artísticas como complemento y apoyo a nuestro trabajo diario.
Por todo ello, consideramos necesaria una formación especializada en el área de la “Psicología Audiovisual y Escénica”, para dotar a los psicólogos y a las psicólogas que deseen trabajar en este ámbito, de herramientas y conocimientos específicos adaptados a las peculiaridades del medio artístico, al igual que se ha hecho en otras disciplinas como el deporte.

Contenidos:

Módulo 1: Introducción

Recorrido histórico de la Filosofía y la Psicología en relación con el ámbito artístico. El cine y el audiovisual en nuestros días. Qué es la Psicología audiovisual y escénica. Creatividad y cerebro creativo. La Psicología del artista.

Módulo 2: Cine y Psicología

FechTema 1. Nociones básicas de cine. La realización de una película: estructura, fases, procesos. Los profesionales y sus funciones: actores, directores, productores, guionistas, directores de casting. Géneros cinematográficos. Ficción y realidad. Las series.
Tema 2. Asesoramiento psicológico a guionistas y escritores: La psicología en la construcción del relato y los personajes. El estrés del creador.
Experiencias profesionales e interdisciplinares. Prácticas grupales e individuales.
Tema 3. La Psicología en la dirección cinematográfica: la personalidad del director, el manejo de la crítica, La psicología aplicada a la dirección de actores.
Tema 4. El actor frente a la cámara: Apoyo psicológico y trabajo personal con el actor de cine. Asesoramiento en construcción de personajes y preparación de castings.
Tema 5. La Psicología del espectador. Usos del audiovisual para el ejercicio de la psicología. Casos prácticos, Experiencias. Talleres de creatividad, de actuación y dirección.

Módulo 3. Teatro y Psicología

Tema 1. Introducción
Tema 2. Psicología como herramienta para el teatro
1. La vulnerabilidad del actor: escuelas de actuación y procesos de aprendizaje. Vulnerabilidad personal y factores de riesgo. Desarrollo de la carrera profesional.
2. Psicología y actuación: áreas de intervención con el actor. Rendimiento en el escenario. Construcción de personajes Preparación de pruebas y castings Actores niños y adolescentes. Intervención clínica/ psicoterapéutica.
3. Asesoramiento psicológico: performance, directores de escena, dramaturgos, investigadores teatrales.
4. Perfil del asesor psicológico en teatro y actuación.
Tema 3. El teatro en la Psicología.
1. Herramientas teatrales durante el proceso terapéutico.
2. Escuelas de psicoterapia que utilizan el juego dramático: similitudes y diferencias.
3. Beneficios del teatro, actividades y temáticas de intervención para el ejercicio de la psicología.
4. Experiencias interdisciplinares: lecturas, vídeos, trabajos en grupo.

Módulo 4. Danza y Psicología

Tema 1. Fuentes comunes entre las Artes y la Psicología.
Tema 2. Danzar la vida: Conceptos iniciales y primeras temáticas. El ritual, emociones y movimiento, comunicación sin palabras, pensamiento y danza.
Tema 3. La Danza: Historia y evolución. Estilos de danza y profesionales. Prácticas: visionado de piezas, danzas distintas, testimonios de procesos.
Tema 4. Psicología y Danza. Atención al colectivo artístico.
1. Evolución del cuerpo, el movimiento y el arte en terapia.
2. Asesoramiento específico a coreógrafos, dramaturgos y directores.
3. La intervención con el intérprete o el elenco en grupo.
4. Técnicas y aplicaciones: Focusing, meditación y Mindfulness en movimiento, bioenergética.
5. Prácticas: experiencias profesionales y ejercicios vivenciales.

Tema 5. El bailarín. Necesidades generales y específicas. Conceptos clave y herramientas de trabajo tanto preventivas como terapéuticas.
1. El desarrollo de competencias personales y profesionales.
2. Investigaciones en torno a la danza y profesionalización del PAE en este ámbito.
3. Prácticas: La exposición, vídeos, experiencias, obras, presentación de cada uno en danza.

Tema 6. Danza y Psicología. Aportaciones de la danza para la psicología clínica, comunitaria, educativa y organizacional.
1. Primeras propuestas y evolución de movimiento y bienestar.
2. Técnicas y aplicaciones: danzaterapia, DMT, Movimiento auténtico, danza inclusiva.
3. Prácticas: experiencias profesionales, ejercicios vivenciales. Experiencias interdisciplinares. Lecturas, videos, trabajos en grupo.

Módulo 5. Musicoterapia. Conclusiones y trabajos.
1. Introducción a la musicoterapia
2. Introducción a la musicoterapia escénica
3. Experiencias
4. Revisión de ejercicios personales, puesta en común grupal

Fechas:

13-14 de febrero; 13-14 de marzo; 27-28 de marzo; 17-18 de abril; 8-9 de mayo; 22-23 de mayo; 19-20 de junio*

El curso se realizará en fines de semana. Se impartirá los viernes de 10:00h a 14:00h y de 16:00h a 20:30h, y los sábados de 10:00h a 14:00h.
*Sábado 20 de junio habrá clase también de 16.00 a 20.00 h.

Para las personas que elijan la modalidad online, días antes del inicio de la actividad formativa, recibirán un correo electrónico de bienvenida donde se detalla la estructura del curso y los datos de acceso a las clases en directo.
Si no reciben el mensaje, revisen por favor la bandeja de correo no deseado. Para cualquier tipo de dificultad, puede ponerse en contacto con el Departamento de Formación en mailto:formacion.online@cop.es o en este enlace.

 

 

SIRAT

Lecina Fernández. Psicóloga Clínica. 10-7-25

SIRAT apunta a la más profunda esencia del ser humano

  • A la soledad: a la búsqueda de lo que nos falta para ser/sentirnos más completos.
  • Al individuo: al amor, a la verdad.
  • Al grupo: a la ayuda, al cuidado entre los miembros del grupo.

SIRAT es impactante. El epicentro de la película es la esencia del ser humano y su conexión con la naturaleza. Por eso posiblemente evoca tantas comparaciones. Hay quien al hablar de SIRAT, la última película de Oliver Laxe ganadora del premio del Jurado de Canes, la compara con un western “Centauros del desierto” o con una película de aventuras o con un documental de las fiestas rave. Todas referencias del cine del siglo XX hasta la actualidad, pero SIRAT va más allá de eso, trasciende el tiempo y viaja hacia atrás, atrás, atrás …hasta llegar a los primeros humanos habitantes de la Tierra. Mientras la veía no me di cuenta porque las imágenes son tan impactantes que no puedes pensar, solo ver, percibir, sentir. Sientes con todos los sentidos como en “Lo que arde” su película anterior.

Al salir del cine con las imágenes grabadas en la retina y la música marcando el ritmo de las pulsaciones de mi corazón, aún seguía sin activar el pensamiento que me permitiera reflexionar sobre la película. Pero tres o cuatro días después ocurrió. Dicen que las casualidades no existen, porque cuando estamos abiertos, encontramos y conectamos. Y en una conferencia de Gonzalo Sánchez “El caso Altamira” organizada por la Tertulia “Justicia y Utopía”, ocurrió la conexión y encontré la reflexión perdida. Vino a mi mente una imagen de SIRAT: el paisaje desértico, esa línea eterna horizontal, sobre la que plantaron dos altavoces rectangulares verticales rompiendo la horizontalidad. Milenios atrás el ser humano compuso esta misma imagen cuando creó los monolitos verticales perpendiculares a la tierra[i]. Y entonces, para mí, de pronto, todas las piezas encajaron. SIRAT es la esencia del ser. Entonces y ahora sigue sintiendo/teniendo la misma esencia: la soledad, el individuo, el grupo.

Podemos imaginar y compararnos con aquellos antepasados nuestros

Ya entonces actuaban así:

  • Para sí mismos, para su propia supervivencia como por ejemplo cuando protegían sus víveres.
  • Para los otros, para el grupo y con el grupo, como por ejemplo enfrentarse a los peligros juntos, compartir comida y el fuego, ayudarse, cuidarse, quererse porque se enfrentaban a la fuerza y dureza de la Naturaleza día y noche, sufrían sus estragos y sus pérdidas.
  • Para su espíritu: calmaban la angustia de la pérdida, del abismo, del vacío, de la esperanza o desesperanza con la música, con las danzas, con sustancias y brebajes, con símbolos, con aislarse en su microcosmos.

Todos estos comportamientos se perciben y se sienten en SIRAT. Y esto me lleva a mi reflexión perdida en el tiempo y al mismo tiempo acompañándome siempre en el espacio: cuando era niña, con 11 años estudiamos la prehistoria y pensé que desde los hombres primitivos hasta el momento que vivía, el ser humano había evolucionado en todos los sentidos. Físicamente, ya no teníamos aquel pelaje y nuestros cuerpos eran más bellos, y lo mismo pensé que había ocurrido con su mente, su inteligencia, sus emociones y sentimientos.  

Pero a medida que crecía, pensé que, aunque hemos seguido inventando y progresando, en esencia somos los mismos, seguimos teniendo la misma esencia, la misma naturaleza. Y cierto es que en nuestro ADN actual hay todavía un 4% de nuestros antepasados: homo sapiens y neandertales. Y esa es nuestra sensación de conexión con SIRAT, esa conexión con todo lo que fuimos y somos. Con la materia y la no materia.

SIRAT es muy impactante en el aquí y ahora, te golpea desde fuera. En su camino presente la materia está el paisaje, en los camiones y furgoneta, en la comida, gasolina, … Y a su vez es muy profunda, te zarandea desde dentro. Es un camino hacia un viaje místico, atemporal, hacia la no materia, hacia el espíritu. Y para ello ayuda el paisaje desértico, la música, las imágenes, las conductas de protagonistas, la cultura rave, la Naturaleza, … y tantas cosas más que el espectador descubrirá, que como en las tribus de nuestros antepasados resulta muy difícil enfrentarse o huir de la fuerza de la Naturaleza o la del sistema en el que estamos inmersos.

Desde aquí animo a ver SIRAT, una cadena de imágenes, de simbología, de metáforas que como los jeroglíficos o la poesía, da los datos suficientes con la belleza, el dolor, la desolación, y la esperanza para que sientas en el momento que ves la película. Y también después, cuando vuelven esas imágenes a tu memoria, y comienzas un camino con ellas, una búsqueda de sentido, desde tu historia, desde tu aprendizaje conectas con ellas, con la realidad que vives, contigo mismo, con tu grupo, con la sociedad y… se parece tanto a tu vida. Entiendes ese camino del día a día y la verdad de seguir caminando. Y de pronto, sin proponértelo, sientes más de lo que sentiste cuando viste la película. Porque ahora la película eres tú y tu esencia, de lo que fuiste, de lo que eres y de la posibilidad de elegir qué y cómo quieres ser. Gracias Oliver Laxe.

SIRAT. 2025. .Dirección Oliver Laxe. Guión: Oliver Laxe, Santiago Fillol Intérpretes:  Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Estefanía Gadda, Richard Bellamyun, Tonin Javier, … Fotografía: Mauro Herce. Música: Kangding Ray. Compañías: Coproducción España-Francia; Fimes Da Ermida, El Deseo, Movistar Plus+, 4ª4 Productions. Uir Films. País: España. Duración: 114 min. Género: Drama. Intriga. Thriller. Música. Road Movie.

Todos estos comportamientos se perciben y se sienten en SIRAT. Y esto me lleva a mi reflexión perdida en el tiempo y al mismo tiempo acompañándome siempre en el espacio: cuando era niña, con 11 años estudiamos la prehistoria y pensé que desde los hombres primitivos hasta el momento que vivía, el ser humano había evolucionado en todos los sentidos. Físicamente, ya no teníamos aquel pelaje y nuestros cuerpos eran más bellos, y lo mismo pensé que había ocurrido con su mente, su inteligencia, sus emociones y sentimientos.  

Pero a medida que crecía, pensé que, aunque hemos seguido inventando y progresando, en esencia somos los mismos, seguimos teniendo la misma esencia, la misma naturaleza. Y cierto es que en nuestro ADN actual hay todavía un 4% de nuestros antepasados: homo sapiens y neandertales. Y esa es nuestra sensación de conexión con SIRAT, esa conexión con todo lo que fuimos y somos. Con la materia y la no materia.

SIRAT es muy impactante en el aquí y ahora, te golpea desde fuera. En su camino presente la materia está el paisaje, en los camiones y furgoneta, en la comida, gasolina, … Y a su vez es muy profunda, te zarandea desde dentro. Es un camino hacia un viaje místico, atemporal, hacia la no materia, hacia el espíritu. Y para ello ayuda el paisaje desértico, la música, las imágenes, las conductas de protagonistas, la cultura rave, la Naturaleza, … y tantas cosas más que el espectador descubrirá, que como en las tribus de nuestros antepasados resulta muy difícil enfrentarse o huir de la fuerza de la Naturaleza o la del sistema en el que estamos inmersos.

Desde aquí animo a ver SIRAT, una cadena de imágenes, de simbología, de metáforas que como los jeroglíficos o la poesía, da los datos suficientes con la belleza, el dolor, la desolación, y la esperanza para que sientas en el momento que ves la película. Y también después, cuando vuelven esas imágenes a tu memoria, y comienzas un camino con ellas, una búsqueda de sentido, desde tu historia, desde tu aprendizaje conectas con ellas, con la realidad que vives, contigo mismo, con tu grupo, con la sociedad y… se parece tanto a tu vida. Entiendes ese camino del día a día y la verdad de seguir caminando. Y de pronto, sin proponértelo, sientes más de lo que sentiste cuando viste la película. Porque ahora la película eres tú y tu esencia, de lo que fuiste, de lo que eres y de la posibilidad de elegir qué y cómo quieres ser. Gracias Oliver Laxe.

SIRAT. 2025. .Dirección Oliver Laxe. Guión: Oliver Laxe, Santiago Fillol Intérpretes:  Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Estefanía Gadda, Richard Bellamyun, Tonin Javier, … Fotografía: Mauro Herce. Música: Kangding Ray. Compañías: Coproducción España-Francia; Fimes Da Ermida, El Deseo, Movistar Plus+, 4ª4 Productions. Uir Films. País: España. Duración: 114 min. Género: Drama. Intriga. Thriller. Música. Road Movie.

Todos estos comportamientos se perciben y se sienten en SIRAT. Y esto me lleva a mi reflexión perdida en el tiempo y al mismo tiempo acompañándome siempre en el espacio: cuando era niña, con 11 años estudiamos la prehistoria y pensé que desde los hombres primitivos hasta el momento que vivía, el ser humano había evolucionado en todos los sentidos. Físicamente, ya no teníamos aquel pelaje y nuestros cuerpos eran más bellos, y lo mismo pensé que había ocurrido con su mente, su inteligencia, sus emociones y sentimientos.  

Pero a medida que crecía, pensé que, aunque hemos seguido inventando y progresando, en esencia somos los mismos, seguimos teniendo la misma esencia, la misma naturaleza. Y cierto es que en nuestro ADN actual hay todavía un 4% de nuestros antepasados: homo sapiens y neandertales. Y esa es nuestra sensación de conexión con SIRAT, esa conexión con todo lo que fuimos y somos. Con la materia y la no materia.

SIRAT es muy impactante en el aquí y ahora, te golpea desde fuera. En su camino presente la materia está el paisaje, en los camiones y furgoneta, en la comida, gasolina, … Y a su vez es muy profunda, te zarandea desde dentro. Es un camino hacia un viaje místico, atemporal, hacia la no materia, hacia el espíritu. Y para ello ayuda el paisaje desértico, la música, las imágenes, las conductas de protagonistas, la cultura rave, la Naturaleza, … y tantas cosas más que el espectador descubrirá, que como en las tribus de nuestros antepasados resulta muy difícil enfrentarse o huir de la fuerza de la Naturaleza o la del sistema en el que estamos inmersos.

Desde aquí animo a ver SIRAT, una cadena de imágenes, de simbología, de metáforas que como los jeroglíficos o la poesía, da los datos suficientes con la belleza, el dolor, la desolación, y la esperanza para que sientas en el momento que ves la película. Y también después, cuando vuelven esas imágenes a tu memoria, y comienzas un camino con ellas, una búsqueda de sentido, desde tu historia, desde tu aprendizaje conectas con ellas, con la realidad que vives, contigo mismo, con tu grupo, con la sociedad y… se parece tanto a tu vida. Entiendes ese camino del día a día y la verdad de seguir caminando. Y de pronto, sin proponértelo, sientes más de lo que sentiste cuando viste la película. Porque ahora la película eres tú y tu esencia, de lo que fuiste, de lo que eres y de la posibilidad de elegir qué y cómo quieres ser. Gracias Oliver Laxe.

SIRAT. 2025. .Dirección Oliver Laxe. Guión: Oliver Laxe, Santiago Fillol Intérpretes:  Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Estefanía Gadda, Richard Bellamyun, Tonin Javier, … Fotografía: Mauro Herce. Música: Kangding Ray. Compañías: Coproducción España-Francia; Fimes Da Ermida, El Deseo, Movistar Plus+, 4ª4 Productions. Uir Films. País: España. Duración: 114 min. Género: Drama. Intriga. Thriller. Música. Road Movie.

The Brutalist.

Ser y Transcender

son más que tablas de salvación para sobrevivir y vivir.

Lecina Fernández. Psicóloga Clínica

 

Desde la primera escena, The Brutalist, muestra la complejidad de la vida y de las personas: Imágenes oscuras, opresivas, claustrofóbicas del compartimento de un barco y de pronto la luz, el espacio ilimitado, el cielo y la estatua de la libertad; sonidos y gritos que transmiten la tensión que se vive en esa oscuridad y al mismo tiempo el arte de la música; la voz en off de una mujer que escribe una carta al protagonista describiéndole como un ser luminoso, pero nos anticipa el tormento que vivirá su alma cuando le dice “No dejes que tus pensamientos te arrebaten lo mejor de ti”.  Y la escena culmina con una vista panorámica de la arquitectura de Nueva York. Eso es lo que nos vamos a encontrar en The Brutalist: Dolor y Belleza, y cómo esta dualidad va curtiendo el alma.

 ¿Qué cuenta?

The  Brutalist cuenta la historia de un arquitecto judío, László Toth, nacido en Hungría, reconocido en Europa, que sobrevive al holocausto. La segunda guerra mundial le ha despojado de todo: de su trabajo, profesión, matrimonio, familia. Llega a Estados Unidos con las manos vacías, sólo se lleva a sí mismo y la esperanza de reconstruir todo lo perdido. La película parte de esa pérdida y del enigma de la llegada. Poco a poco nos va a desvelar qué se va a encontrar en distintas áreas: en el funcionamiento del país, en la comunidad religiosa, en la familia, en el ámbito laboral y en su propia persona. Por ejemplo, un familiar le acoge y le da trabajo y un cliente se encapricha de su obra y de su “conversación sugestiva e intelectualmente estimulante” y le . Y lo que al principio parece corazones abiertos y oportunidades hacia un nuevo horizonte, se va convirtiendo en puertas cerradas con rechazo profesional y personal.

LászloToth ha dejado atrás una guerra mundial y ahora se encuentra con una “guerra” interpersonal: no hay armas bélicas, son armas comportamentales. Se topa con personas con la necesidad de mostrar su poder, con conductas que quieren mostrar la superioridad, conductas agresivas y de abuso, oscuras y de miseria humana, que humillan y machacan la dignidad del ser, para hundirlo y anularlo. Conductas que sufre de sus allegados, y que le llevan a descifrar el enigma de la llegada que desvela a su mujer: “No nos quieren. No somos nada. Somos peor que nada”. Y ella, recién llegada a ese mundo que luego describirá como podrido, contesta: “Pobre marido. Qué te han arrebatado”. Él, artista luminoso, que había creado edificios que perduraban a pesar de la guerra y que mantenía el espíritu de “diseñar una arquitectura que soportara una erosión con la fuerza del Danubio”, ahora es oscuridad.

The Brutalist, por la historia que cuenta, la psicología de los personajes, las interpretaciones, la banda sonora, la fotografía, la belleza de las imágenes, … son más que suficientes para considerarla una gran película. Pero, además tiene un valor añadido: Es universal. Y desde el análisis de la Psicología también es una herramienta para reflexionar en la vida cotidiana de cada uno de los espectadores que ven la película.

¿Por qué The Brutalist, además de la historia que cuenta, es universal?

 Se ha dicho que es una película épica, una catedral cinematográfica, un cine monumental. Pero desde esa grandeza no solo toca el alma, también toca la individualidad de cada espectador, porque podemos traerla al presente a nuestra vida cotidiana si consideramos que inmigrar no solo es llegar a un nuevo continente o país. Podemos entender llegar a una nueva ciudad, a un nuevo trabajo, a una nueva comunidad o a una nueva familia.  Y al llegar podemos encontrarnos con un lugar abierto y penetrable o lleno de prejuicios y pasiones oscuras, intencionadamente encubiertas, que lo convierten en incomprensible e impenetrable. ¿Cuántos de nosotros en esa “inmigración” a un nuevo trabajo o nueva familia nos hemos encontrado con personas que no nos quieren, que nos rechazan, que sienten envidia o celos, o abuso de poder autoatribuyéndoselo únicamente por haber llegado ellos antes? ¿Quién no se ha encontrado con una persona con conducta similar al personaje de cliente rico o a la del hijo insolente e inmaduro o a la de la hija que parece que no hace daño pero calla y otorga en favor de su egoísmo o alimento de una personalidad tóxica, o a la del familiar que le da la mano y luego le empuja?

La Psicología ha estudiado estas conductas y los efectos que producen en las personas que las sufren: angustia, pérdida de estilo, de identidad, baja autoestima, indefensión aprendida, somatizaciones, adicciones, etc., causando diagnósticos de ansiedad, depresión u otras patologías psíquicas y físicas. Y en la película vemos cómo afectan a László Toth.

 ¿Por qué The Brutalist es útil como herramienta psicológica?

Por el análisis psicológico de las conductas durante el proceso y del desenlace.

La Psicología ha estudiado cómo afrontar esas situaciones. ¿Sabrá el protagonista? ¿László Toth se hundirá en ese mundo podrido y miserias humanas? o ¿Se salvará?

Podemos recapitular y recordemos que en la primera parte de la película László Toth es luz hacia fuera, es proyección, es horizonte. La segunda parte de la película es hacia dentro, es hundido, es desesperanza, es oscuro. Pero László Toth se salva ¿Qué le salva? Irse y Volver a ser él mismo, el que era antes de la inmigración. Le salva el amor. Darwin pensaba que el amor había sido uno de los motores de la evolución humana, porque crea grupos muy cohesionados. Y aquí lo vemos. Y también le salva la proyección de sí mismo a nivel personal y profesional, vuelve a involucrarse en su proyecto de vida, a proyectar con ilusión. Vuelve a SER, y su ser y hacer le permite vivir y TRANSCENDER.

Desde aquí animo a ver The Brutalist y felicito a Brady Corbet, a Adrien Brody y a todo el equipo por los premios Oscar, Globos de Oro, Bafta, etc., recibidos.

The Brutalist. 2024. Dirección: Brady Corbet. Guion: Brady Corbet, Mona Fastvoid. Reparto: Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce, Joe Alwyn, Raffey Cassidy,etc.  País: Estados Unidos.  Fotografía: Lol Crawley. Música: Daniel Blumberg. Duración: 215min. Género: Drama. Arquitectura. Inmigración. Años 40-60

IX Jornada de Psicología y Artes Audiovisual y Escénicas

El pasado 25 de octubre tuvimos el placer de celebrar en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid nuestra IX Jornada de Psicología y Artes Audiovisual y Escénicas. Fue un gran día que tuvimos la gran suerte de compartir con el público asistente y otros profesionales, en el que entre todos aprendimos, reflexionamos y compartimos nuestros conocimientos y experiencias.

Tuvimos la oportunidad de tratar y comentar diferentes temas acerca de la psicología audiovisual y escénica, desde sus orígenes hasta su actualidad. Comenzamos la mañana hablando del papel que juega actualmente la psicología en el mundo del cine, tanto desde su aportación en la creación de proyectos cinematográficos (Ej.: guiones, tramas, personajes, etc.) como también desde el uso del cine y películas para el abordaje de problemáticas psicológicas. También tuvimos una mesa coloquio interesantísima acerca de las familias de artistas y cómo en ellas se tratan las tradiciones familiares en relación a estas artes y los posibles cambios que puede haber en esta orientación artística. Y, para cerrar la mañana, también hablamos de la danza, desde su relación con la resiliencia y también desde el papel que juega la psicología en la formación a las personas dedicadas a la danza. Ya por la tarde hablamos de otros aspectos relacionados con lo artístico. Por ejemplo, la influencia que tiene la moda en proyectos audiovisuales y cinematográficos como series y películas, técnicas escénicas aplicadas a artistas, la influencia del cine en el contexto psicológico del abuso sexual, además de un taller sobre danza y también sobre comunicación a través del sonido y la música.

En resumen, estamos muy contentos de haber podido ofrecer un programa muy amplio y rico en las diferentes disciplinas artísticas: cine, teatro, danza y música, que nos ayudó a seguir aprendiendo sobre la aportación que tiene la psicología en todas ellas.

Desde aquí, agradecemos a todos los miembros del grupo de trabajo Psicoartaes que participaron en la jornada y también a todo el público asistente que se acercó a conocernos.

¡Seguiremos creciendo en este cruce de caminos tan bonito entre la psicología y las artes!